Patas traseras rígidas por la mañana. Cojear tras recorrer apenas una calle. Sentarse en la acera a mitad del paseo. Evitar las escaleras. Dejar de subirse al sofá. Siestas más largas.
No se trata "simplemente de la edad", son señales silenciosas de dolor articular en un perro que envejece.
Según la evidencia científica, el 20 % de los perros adultos (mayores de 5 años) y el 80 % de los perros de más de 8 años padecen problemas articulares dolorosos. Nuestro suplemento masticable para las articulaciones contienen ingredientes activos ampliamente estudiados que ayudan a favorecer la flexibilidad y la movilidad articular.